En consultoría, auditoría y grandes multinacionales no siempre te despiden.
A veces te «vacían».
¿Cómo funciona la trayectoria profesional en las grandes empresas?
Siempre funciona de la misma manera, comienzas trabajando más de 12 horas al día, sin descanso, utilizando incluso los festivos para alternar con otros directivos y, a veces, con importantes clientes. Poco a poco vas escalando posiciones, y creciendo en resultados y objetivos, brillas profesionalmente y te sientas en el Consejo de Dirección, diriges equipos, cobras bonus y un importante sueldo anual, y te sientes importante para tu empresa, sientes que eres una pieza clave.
Y todo va sobre ruedas, representas a la compañía dentro y fuera, profesionalmente eres conocido por pertenecer a la misma, y sientes seguridad en la continuidad en la empresa.
Pero todo comienza a cambiar con la llegada de un «nuevo directivo», que inicialmente te plantean como un refuerzo o apoyo, o que te venden como alguien que viene a complementar o profesionalizar una parte el área, a acompañarte en la siguiente etapa.
Al principio nada te hace saltar las alarmas y poco a poco comienzan los movimientos a tu alrededor.
Primero comienza asumiendo funciones similares a las tuyas, después te le encuentras en reuniones estratégicas e importantes, le ponen con copia en los mails de proyectos clave, le piden opinión sobre áreas que estaban bajo tu control directo, y un día descubres que ya se ha tomado una decisión estratégica sin contar contigo.
Y llega el día en el que el nuevo directivo se sienta en el Consejo de Dirección y tú ya no estás invitado.
Y te percatas que los hechos han ocurrido así:
- No ha habido una palabra más alta que otra.
- No ha habido controversia ni conflicto abierto.
- No ha habido una explicación clara que hayas podido rebatir.
Nadie te ha dicho nada y, sin embargo, lo cierto es que:
- Sigues teniendo tu despacho,
- Sigues teniendo tu salario,
- Sigues, en teoría, donde estabas.
Te inunda una sensación cada vez más evidente de desplazamiento, te cuesta conciliar el sueño, te angustia estar en la oficina porque te sientes ignorado, te llegan menos de la mitad de llamadas y los emails se han reducido, te sientes vacío de contenido y de responsabilidades…
Lo cierto es que, mantienes tu salario y tu puesto pero,
- Te han retirado de los principales proyectos,
- Han fragmentado tu equipo,
- Se han redistribuido responsabilides clave,
- Introducen capas intermedias entre tú y la decisión,
- Cuestionan tu liderazgo de forma difusa
- Reducen tu visibilidad interna y externa
- Te dejan fuera de espacios donde antes eras imprescindible
No te entregan una carta de despido, te vacian
Porque despedir a un directivo es caro.
Desgastarlo hasta que se marche, no.
Es una estrategia habitual en entornos de alta dirección: aislamiento progresivo para provocar tu salida voluntaria.
Si empiezas a notar estos cambios, no lo normalices. Es un aislamiento progresivo para vaciar tu posición antes de discutir tu salida, si no te marchas voluntariamente.
Algunas de las veces se normalizan señales que no son normales, se trata de ser razonable, se espera que sea algo transitorio o que los resultados hablarían por sí solos, y se termina perdiendo peso y energía en la negociación.
Por ello, si empiezas a notar estos movimientos, no entres abiertamente en conflicto o con reacciones impulsivas, y no se te ocurra pedir la baja voluntaria.
En posiciones C-Level, Big Four y grandes consultoras, el margen de maniobra está en la anticipación.
Hay que preservar pruebas, ordenar hechos, valorar qué movimiento empresarial están preparando… y actuacr con estrategia y no desde el desgaste